Suelta. A veces es mejor no arreglar lo que está roto…

Suena la canción que te acuerda de esa persona

Ves a una mamá llamar a su hijo/a y se llama como tu ex pareja

Ves su nombre en todos lados y cosas que te recuerdan a el / ella

El protagonista de la película que vas a ver para despejar… adivina como se llama…

¿Será una señal?

Un mensajito no hace daño, tengo  una buena excusa

¿Será que lo / la llamo?

Lo haces y te queda esa sensación de que no has debido hacerlo o no dijiste lo adecuado. Empieza el bucle. Ocurrió la recaída. Que sensación tan desagradable.

¿Qué hacer?

  • Primero recordar que se terminó por una razón. Te dejo una charla de TED llamada “Como arreglar un corazón roto” en ella explica una herramienta simple pero muy poderosa para no olvidar nunca por que se terminó o que no te gustaba de esta relación (esto se va olvidando con el tiempo)
  • Segundo poder saber cuándo se avecina una recaída. Conócete lo suficiente como para saber que vas a entrar en esa “zona oscura” aprende a leer tu cuerpo, a ver tus señales y que no te agarre de sorpresa la ansiedad
  • Tercero tener un plan de contingencia. Lo que te funcione… cuando la veas venir la avalancha activa tu plan: llama a una amiga, has ejercicio, sal a caminar, lo que sea que desvíe tu mente. Con el tiempo te darás cuenta que si te distraes se calma.

Evita (cuando te veas aquí, vuelve a la lista anterior y activa el plan de contingencia):

  • Preguntarte ¿Por qué tuvo que terminar?
  • Repasar peleas una y otra vez pensando mejores respuestas
  • Adivinar que está pensando o diciendo
  • Entender que estas casualidades solo ocurren porque estás más atento/a
  • Intentar de reconstruir un vaso quebrado.

Lo más importante, no olvides que TU PUEDES.

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